Consejos para escribir ensayos académicos

Es época del suicidio estudiantil. Lugares comunes tales como “salvar el semestre”, “subestimas mi poder”, las fotos del “nescafé” y de las cuartillas en blanco están de moda en las redes sociales (a mi pesar). En mi carrera (Literatura) son los ensayos académicos los culpables, los odiosos, los estresantes. Esto se debe a que, luego de tener una pésima educación básica (mi caso) en la que la redacción y el género del ensayo fueron elididos por completo, apostando por una formación “científica” y “objetiva”, jamás se encaminó al estudiante en las regiones del ensayo, en su simpleza y su literariedad. En la universidad dieron por hecho que sabíamos escribir ensayos… La letra con sangre entra, dicen por ahí; así aprendí a escribir yo. Y como no soy egoísta, sino egocéntrico, me gustaría compartir algunos consejos para escribir ensayos académicos. Para que  logren “salvar el semestre”.

I. Encuentra un tema que te apasione. La selección del tema determina el producto final del ensayo: si es uno que detesto, el ensayo que escriba será igual de odioso. (Eso sí, evitar la emisión de juicios que nacen desde la pasión antes que de la crítica)

II. Aunque no lo es todo, revisa la ortografía: no importa cuánto odies a tu profesor, cuánto desees que se quede ciego y deje de darte clases; una mala ortografía hará que quien califique tu ensayo lo arroje a la basura. (Tampoco importa si eres lingüista)

III. Existe un eufemismo llamado “citar”, que es básicamente robarse las ideas del otro e interpretarlas a tu gusto. Así pues, no plagies la wikipedia, ni rincón del vago; plagia bibliografía más inteligente. Te verás más coolto. Garantizado.

IV. Un mal ensayo siempre será escrito con la pasión del último día. Generalmente quien hace un ensayo dos horas antes de entregarlo realiza un trabajo mediocre, apasionado, con errores de dedo y agujeros en la estructura temática. Mi consejo es pensar el trabajo desde el primer día de clases, al revisar el programa del (a) profesor (a). Esto genera tranquilidad, reflexión y sobre todo tiempo para investigar sobre el tema que analizarás. Muchas veces vivir al límite es estimulante, pero pocas veces produce un beneficio crítico.

V. Escribe resúmenes de todo lo que leas en cuanto al tema de investigación. Estos ayudan a estructurar las ideas y las citas, que deberían ser comentadas para que al final la praxis de la escritura se minimice de un “copiar y pegar citas” a un “transcribir y comentar citas”. La fluidez del texto no debería detenerse al momento de citar, sino que éstas cumplen una función de fuerza argumentativa.

VI. Manejar las palabras de otros autores puede ser un acierto o un defecto. La verdad es que un trabajo con muchas notas al pie de página no quiere decir que por obra del espíritu santo será un gran trabajo. Se necesita precisión a la hora de manejar los comentarios que apoyen a nuestra hipótesis: las citas no deberían quedar en el aire.

VII. Para concluir con esto de las citas, este ejercicio lo imagino más como un diálogo y una dialéctica que un simple relleno de cuartillas. Quien escribe el ensayo debe establecer un estímulo crítico: ¿Por qué citar a este?

VIII. Investiga y aprende diversos formatos. A mí me enseñaron el modelo latino, en el que pareciera que nadie está de acuerdo en cómo usarlo. Prefiero el MLA por su economía y su constante renovación. El APA tiene la ventaja del flojo: está incluido en las ediciones recientes de Word. Entre más formatos de citación domines, existen mayores posibilidades de publicación de tus ensayos…

IX. Existen grandes pecados a la hora de la redacción: las repeticiones son las que más me fastidian porque son una tentación tramposa: pueden reforzar un argumento, darle literariedad; pueden destruir todo un modelo de ensayo. Para evitarlas hay que consultar diccionarios de sinónimos. En cuestiones de estilo de la escritura también vale la pena indicar lo básico, como el abuso de adverbios en -mente y el de los adjetivos, el fraseo “gongorino”, la cursilería subjetiva, la frase hecha. Un gran acierto es encontrar un estilo personal, puesto que genera seguridad al momento de redactar ideas.

X. Quizá el mejor consejo de todo es afirmar que, como ocurre en los músculos, el ejercicio y la práctica moldea al lenguaje, al quehacer crítico, al dominio de un tema. Así pues, habría que cultivar la escritura del ensayo no sólo en época de finales, sino en cualquier oportunidad que se presente.

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