De lágrimas y de santos, E.M. Cioran

Uno de los géneros más complejos e interesantes es la ciencia del aforismo. Definirlo no corresponde a esta reseña, pero sí puedo hacer un breve acercamiento. Básicamente los aforismos cumplían en la cultura grecolatina una función de axioma, es decir, de presentar una verdad absoluta. Sin embargo, el aforismo literario, apoyado siempre en la filosofía de las palabras, a mi parecer, presenta más paradojas y mentiras, aspiraciones hacia lo eterno y un sutil uso del humor y la ironía para expresar lo infinito, lo inútil. Por lo general los aforismos son frases breves y, como casi todos los géneros cortos, buscan sugerir más de lo que las palabras logran asir. Todo puede convertirse en un aforismo: en algunas colecciones que he leído me he encontrado con versos célebres, párrafos de novelas y cuentos, de ensayos (Alfonso Reyes y Borges son maestros). Quizá sea la independencia de una frase, su inclusión al universo.

200px-cioran_in_romania (Cioran al estilo Lynch)

Interesado siempre en los trabajos de la ironía, en la desmitificación propia de los valores establecidos y con una poética de la depresión y el absurdo existencial (antes que los existencialistas), E. M. Cioran en De lágrimas y de santos pretende abarcar la figura de Dios, la apreciación artística de la religión católica y el dilema de la existencia para exigir un misticismo sin Dios (quizá desde la música, lenguaje universal). Porque ciertamente esta obra es un homenaje sincero a la fe de los grandes místicos, de los santos y de las lágrimas derramadas del Creador:

Sólo creemos en Dios para evitar el torturador monólogo de la soledad. ¿A quién, si no, dirigirse? Al parecer, Él acepta de buena gana el diálogo y no nos guarda el rencor por haberle acogido como pretexto teatral de nuestros abatimientos.

Justo, De lágrimas y de santos busca establecer un diálogo con la ausencia de Dios; representa con las palabras el teatro de su desesperación. Cioran aborda la angustia del hombre frente a un llamado inexistente. Para suplir la Suprema Ausencia, el corazón humano creó paliativos tales como la música, en cuyas melodías Él sonríe. El hilo conductor del libro es una mística sin Dios, donde en cada aforismo Él aparece como Presencia vacía, suspiro hecho de palabras, paradojas. Dios se ha alejado irremediablemente de los hombres. Antes envió a su hijo para remediar su lepra de culpa. Desde entonces, ni su sombra. Imagino a Dios en la Nada, panteón de dioses, llorando como pocos saben hacerlo, por el abandono del hombre: y un extraño recoge sus lágrimas y teje la esperanza. Tal vez sea su libro más esperanzador:

Si Dios creó el mundo, fue por temor de la soledad; ésa es la única explicación de la Creación. Nuestra razón de ser, la de sus criaturas, consiste únicamente en distraer al Creador. Pobres bufones, olvidamos que vivimos dramas para divertir a un espectador cuyos aplausos todavía nadie ha oído sobre la tierra…

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5 comentarios en “De lágrimas y de santos, E.M. Cioran

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