La condesa sangrienta, Alejandra Pizarnik

Si alguien fue un verdadero heredero de los simbolistas malditos franceses y de la mística perfecta de la brevedad, fue Alejandra Pizarnik. Excelente poeta sin embargo a mi parecer sería su prosa la cumbre de su obra. La condesa sangrienta es el perfecto acercamiento a la poética de Pizarnik: un relato exacto que reflexiona sobre la maldad desde un punto de vista estético. Pizarnik construye a su condesa no desde el morbo o la fascinante figura satanizada de ésta sino desde la prosa poética: a través de pequeños hallazgos que perfilan un absoluto cruel y sin embargo hermoso:

En la sala de torturas, Dorkó se aplicaba a cortar venas y arterias; la sangre era recogida en vasijas y, cuando las dadoras ya estaban exangües, Dorkó vertía el rojo y tibio líquido sobre el cuerpo de la condesa que esperaba tan tranquila, tan blanca, tan erguida, tan silenciosa.

Lo curioso además es el papel del posible lector. No encuentro sino una fascinación por las bestias. Es decir, que el ser humano quizá por la fortuna de la ficción disfruta de la descripción del mal. ¿Por qué entonces habría belleza en la imagen salvaje de la condesa bañándose en la sangre de las jóvenes en su agónica búsqueda por evadir la vejez? Pizarnik, asumiendo un papel de simple hacedora de imágenes poderosas desestabiliza pues una concepción de la belleza vinculada al decoro del bien, utilizando irónicamente el mismo decoro al pulir su escritura con ornamentos retóricos: lo grotesco fascina por su bizarra belleza:

… ninguna compasión ni emoción ni admiración por ella. Sólo un quedar en suspenso en el exceso del horror, una fascinación por un vestido blanco que se vuelve rojo, por la idea de un absoluto desgarramiento, por la evocación de un silencio constelado de gritos en donde todo es la imagen de una belleza inaceptable.

He ahí pues a la condesa Báthory, disfrutando hasta el orgasmo del sufrimiento de una mujer en una jaula, penetrada en todo el cuerpo por dagas. La condesa gimiendo de placer mientras una joven grita hasta morir. La condesa maldita, buscando la juventud eterna en la ambrosía sagrada de la sangre. La condesa al desnudo, libre en su castillo-laberinto, esperando evadir el tiempo, evadir el grito solitario de las jóvenes que exhalaban un último aliento de dolor.

e1c

La belleza en conclusión es terrible; pero, como dice Baudelaire, no importa si vino del Cielo o del Infierno, no importa si surgió de Dios o Satán. Lo importante es la manera en que nos define: quizá demasiado perversos.

bath

Alejandra Pizarnik, La condesa sangrienta. Ilustraciones: Santiago Caruso. México, Libros del Zorro Rojo, 2014, 57 pp.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s