Fascinación por Sabines

I. Regresé a la poesía de Jaime Sabines con cierta desconfianza. Las relecturas son peligrosas, como en sí lo es el regreso: todo lo que se ha amado alguna vez puede caer en el fango de la decepción una vez explorado el territorio conocido. Al ser una de mis primeras lecturas, el miedo a la caída provocó que aplazara la lectura de este libro que reúne Adán y Eva, Tarumba y Diario semanario y poemas en prosas. En este nuevo acercamiento, como podrá intuirlo quien me conoce, me decepcioné pese a los nuevos descubrimientos. Aquella prematura lectura de hace años, curiosamente, dio un giro: la maravilla de Diario semanario se transformó en anotaciones publicadas más que poemas en prosa; y el desprecio por Adán y Eva se me reveló como una reinterpretación poética efectiva, mejor que los mencionados poemas en prosa del poemario. Tarumba, el libro que menos me gustaba de Sabines, me pareció ahora conmovedor y una angustia por explorar el sentido de la existencia gracias a una estructura temática interesante.

No obstante Adán y eva es un pequeño libro perfecto. Nada sobre. Sabines descubre los milagros de la prosa poética: su extrema precisión. Al revivir y reinterpretar el relato bíblico lo humaniza, le despoja de toda innecesaria divinidad: son dos seres que se aman, que nacieron para entregarse al otro; son imagen, pues, del amor. Los excesos cotidianos de sus próximos libros aquí surgen con naturalidad y ambas voces poéticas se carnalizan, se convierten en seres digestivos que contemplan el inicio de la historia. Su brevedad es sólo otra virtud: se intensifica el efecto dramático y al final quedan nada más la soledad y el silencio, inasible para la poesía.

adanyeva

II. La apuesta de Sabines me recuerda a algo que vi hace poco. Una chica que escribe verso se describía como una mujer a la que le gusta que quien lee se identifique con ella. Su poesía, pues, tiene una visión bastante personal y mundana de las cosas. Por lo tanto, también en esas paradojas de la existencia, su visión es universal. Y como toda paradoja, esto molesta o gusta. Aunque justo, toda poesía parte de lo personal, de una perspectiva distinta. Lo fastidioso está en ofrecer siempre el mismo punto de vista y partir desde la descripción inútil de hechos vanos para hacer poesía. Vicio en el que cae Sabines y muchos de sus seguidores.

Jaime Sabines es un poeta de masas. Sencillo y preciso, sus poetas carecen de metáforas y oscuridad. Si bien no es meloso como Benedetti, sus poemas se arriesgan demasiado al ofrecer siempre esa visión tan personal de la existencia. En fin, son monótonos. Como los poemas de esa chica que busca la identificación: toman aspectos cotidianos y los describen disfrazándolos de poesía. Y no es que expongan hallazgos en sus versos. Insisto en la monotonía, en la creación de lugares comunes sin necesidad de descomponerlos.

Sin embargo la verdad se encuentra en los lugares comunes. Sabines gusta por muchos motivos: lo cotidiano, lo simple, su atrevimiento carnal, su erotismo, etc. Creo, además, que hay cierto cariño o nostalgia: siempre es un poeta de iniciación, de descubrimiento. Se suele leer en la adolescencia, precisamente por su universalidad. Parto ahora de mi experiencia y me atrevo a generalizar: a estos poetas, Benedetti y Sabines, les tengo cariño; pero no devoción. Es poesía que no se debería imitar, quizá porque han descrito todo lo complicado del mundo por medio de versos fáciles. Ellos ya lo hicieron. Su gran aportación a la literatura es que crearon lugares comunes fascinantes, verdades cotidianas. Admiro de ellos su tremenda exploración del lenguaje métrico. Sabines popularizó la prosa poética y sin duda sus mejores y peores textos se encuentran ahí. Benedetti hizo lo mismo con el haikú en un libro horrible que hace temblar de forma enfermiza a Tablada. Pero hay que dejarlos en paz. Y releer Los heraldos negros.

jaime_sabines

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2 comentarios en “Fascinación por Sabines

  1. Sabines siempre ha sido un gran amigo poético para mí. Encontré en sus poemas los rasgos que ahora me disgustan de otros poetas, pero que en él se observa un genuino interés por evidenciar al hombre como la criatura terrenal que es. Algo que ya es tan buscado que muchos caen en torpezas
    .
    Aunque encuentro mucho de lo que dices en él, no puedo dejar de quererlo con la fuerza que le agarré desde que lo leí hace cinco o seis años. En “Los amorosos” ya sólo encuentro una cálida bienvenida a una poesía que te encara y responde a la personalidad de su autor. Ese señor tenía todo un mundo interno y hasta lo que escribía parecía tener un trasfondo igual de complejo.

    En cuanto a sus lugares comunes, yo veo eso hasta en Sor Juana o incluso en Góngora: vinieron a establecerlos. Sabines es muy reciente, hay que dejarlo añejar para que luego alguien venga y recoja su trabajo como se debe y, así, perpetuar este ciclo.

    Eso sí, hay poemas de Yuria que, ufas, no hay ni de dónde… Pienso que se le fue de la mano algunas cosas que escribió bien, pero que una vez publicadas y dadas su tiempo no envejecieron nada bien.

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    1. Sabines es un gran poeta que se vuelve peor conforme sigue publicando. Le fue simple publicar su poesía y terminó siendo un poeta de recetas.

      Sigo creyendo que sus mejores poemas están en Horal y Adán y Eva.

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