7 series que recomiendo

Sin preámbulos

Rick and Morty

Pese a su inclinación a lo grotesco, la irreverencia y lo ridículo, Rick and Morty es algo más, algo que propone. Su delirio de continuidad, que pocas veces he visto tan bien logrado en una serie animada, provoca una sensación de cambio y evolución: sus personajes, frente al absurdo de los hechos contemplados, no son los mismos al final de la serie, pese a que su esencia sigue intacta. Rick and Morty es, en fin, una crítica a nuestra insignificante existencia con momentos humorísticos sumamente notables y perturbadores.

Desglosar la trama de esta serie es una tarea difícil. Agregaría nada más que son las desventuras dimensionales de un abuelo y su nieto —el listo y el bobo—, regidas sobre todo por el azar. Con el progreso de los capítulos se nos revela una historia que estuvo escondida o mejor dicho sugerida y que no quiero arruinar: es algo que genera bastante placer cuando, en los capítulos finales, lo descubres.

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Narcos

Al final muere Pablo Escobar, ¿so? Narcos fue una de las sorpresas del año pasado, con un tono crudo y realista, siguiendo masomenos la historia de Escobar. Esta segunda temporada apuesta por explorar las decisiones y el perfil psicológico-humano del narco más poderoso de su tiempo: gana en esto, pero descuida sus personajes secundarios y a los gringos (pero, a quién chingado le importan los gringos). Y si bien el tono permanece, ahora mandan al carajo a la Historia para presentar situaciones que llevarán a la declive de este parce alteradote. La escena final de Escobar es devastadora, durísima y me encanta: es el final justo. Es curioso como la ficción vuelve entrañable y hasta conmovedor a un psycho alterado hijoeputa que viste suetercitos de renos mientras asesina a su antagonista.

Pienso yo que el eje central de la segunda temporada de Narcos es la exploración psicológica del protagonista. Se vuelve algo lenta y todo se resume a los complejos sistema de escape que Escobar inventaba: encerrado en sí mismo y en lo inevitable, contemplamos cómo poco a poco todo se vuelve en su contra, cómo los “buenos” se acercan a él y cómo todo esto junto, además del hecho de estar lejos de su familia, lo afectaba, igual a todo ser humano. Éste es quizá el mayor logro de Narcos, serie que debió terminar aquí…

House of Cards

Y hablando de cabrones, aquí está Frank Underwood ya como presidente de los Estados Unidos. Con tan sólo escribir que Kevin Spacey protagoniza creo que es suficiente para echarle un vistazo a House of Cards. La cuarta temporada de esta serie comparada en sus inicios con Breaking Bad, mejora en contraste con la tercera, aunque ya no logra la genialidad de sus dos primeras temporadas. Aquí sin embargo encuentro el lado más sensible de Underwood: lo vemos vulnerable, en la soledad y enfrentando la derrota, la muerte y, claro, a sí mismo. He leído a muchos amigos y amigas que tienen opiniones encontradas: algunos acusan, con razón, el tono melodramático al que ha cedido en sus últimas temporadas, abandonando la crítica social y política; otros elogian lo bien definido que están Claire y Frank (todo lo demás nos importa una mierda…). Me encuentro yo en medio, pues tampoco me gusta el tono popular que ha tomado House of Cards. Y sin embargo me encanta cómo, poco a poco, igual al cáncer maldito que carcome la vida de un ser querido, los Underwood se acercan a la perversidad y, por lo tanto, a su fin.

 

Stranger Things

Ha pasado medio año desde el boom de Stranger Things, tiempo suficiente para revalorar el contenido de esta serie. La verdad es que se trata de una serie fascinante e imperfecta que se hizo popular gracias a lo entrañable de muchos de sus personajes, al misterio de su trama y a lo accesible que era encontrarla. Netflix, si bien tiene contenido de relleno y muchas de sus propuestas no más no, me parece una propuesta poderosa para acceder a series. Y sé que en 2016 aparecieron grandes trabajos que sin embargo son difíciles de encontrar. Acceder a  Netflix es más sencillo y barato que otras plataformas y es por ello que Stranger Things se convirtió, quieran o no, en una de las mejores series de 2016.

Aquí no quiero describir nada de la trama, pues el misterio y la revelación son parte de sus mejores aciertos. Vale quizá decir que algo parecido a Twin Peaks, una pequeña comunidad encuentra el terror en la desaparición de un niño…

Quizá el único error grave que encuentro en su desarrollo es proponer una segunda temporada (y sé que quizá haya más) a una serie que, sin pretenciones y con amor al género al que homenajeaban, no necesita más.

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Avatar: La leyenda de Aang

Muchas cosas hay que aprender de Avatar. Desde la moraleja final hasta aspectos narrativos como la construcción de personajes. Ahí es donde Avatar se distingue de cualquier otra serie animada que haya visto: todos sus personajes, sin excepción, son memorables, perfectos. Imposible no identificarse con las distintas facetas del ser humano que expone cada uno de los protagonistas. Su historia me parece notable y redonda, pero sobre todo equilibrada. Me fascina que una serie enfocada al público infantil exponga con inteligencia un ejemplo de cómo concluir; cada final de temporada es genial y la conclusión de Avatar es una de las cosas más satisfactorias que he tenido el placer de contemplar.

Venga, que la trama es muy simple: Aang es el avatar y como tal debe recobrar un orden perdido después de que la nación del fuego atacara luego de su desaparición, hace cien años. Con ayuda de sus amigos, este niño deberá aprender a manipular los cuatro elementos en menos de un año, para detener así al Señor del Fuego y traer paz al mundo.

 

Twin Peaks

Después de más de 25 años, David Lynch anuncia el regreso de Twin Peaks, desde mi punto de vista su mejor obra (sobre todo la primera temporada de ocho capítulos perfectos). La serie sólo cometió un error antes de su final: tener a David Lynch. Que no se me malentienda. Lynch abandonó el proyecto para dirigir Wild at Heart con Nicolas Cage, provocando que Twin Peaks pasara a diversos directores invitados que malograron la esencia de la serie y causando finalmente su cancelación y final repentino: en resumen, Nicolas Cage mató Twin Peaks. Aún así Lynch regresó en los capítulos últimos y vuelve a capturar la maravilla que fue esa primera temporada, mas no pudo evitar la cancelación.

En un pueblito tranquilo, donde en apariencia no ocurre nada y se vive una existencia sin complicaciones, la chica popular de la escuela, Laura Palmer, aparece muerta y envuelta en plástico en la orilla del río, desatando el caos y la tristeza de todos los habitantes que la apreciaban y conocían. Con la llegada de Dale Cooper, un detective carismático y adicto al buen café encargado del caso de Laura, se nos desvelará que en Twin Peaks se haya oculto la esencia misma de la  maldad: las apariencias engañan.

Twin Peaks regresará el próximo año y antes de ello vale la pena revisar los mejores momentos de esta serie: el primer episodio sigue siendo el mejor de toda la historia, a mi gusto, y por sí solo hace que Twin Peaks sea obligatoria para aquel que se digne ser fanático de cualquier expresión artística.

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