Juventud en éxtasis

Mi maestra de ética y valores en la secundaria nos dictó esta novela capítulo por capítulo durante un largo semestre. A los catorce años, fuimos como Pierre Menard, aquel hombre que soñaba con reescribir letra por letra el Quijote de Cervantes, si Pierre Menard hubiese optado por el auto-sabotaje más ruin. Dictar, dictar, dictar hasta que el dedo doliera. La sangre con letra entra.

Esta basura conservadora, que adorna el estante de cada panista en México, nos traumó a todos con sus ideas tan simples sobre la sexualidad, la depresión y la drogadicción. No había clases de educación sexual. No. Pero sí nos dictaban este pedazo de estiércol durante dos horas, tres veces por semana. Creo firmemente que no hay en ese grupo de secundaria persona alguna que se haya salvado de la depresión y el fracaso. Asimismo, muchos de ellos resolvieron odiar la literatura para siempre. También yo.

Esa maestra en otros tiempos hubiera trabajado para la Inquisición, pues este ejercicio de baja pedagogía (dictar, qué asco) debería considerarse un crimen de lesa humanidad.

Por cierto, cómo es posible que se hayan vendido dos millones de ejemplares. No entiendo. Igual no importa. Me encanta la portada con las letras clásicas de Cartoon Network y ese anuncio de «la novela de noviazgo y sexualidad más importante de los últimos tiempos».

El inicio de esta novela, por cierto, es una joya: «¿Quieres tener sexo?» Aquí evidentemente el autor está referenciando a La prueba, de César Aira: «¿Querés coger?» Es lo único interesante. Les dejo un párrafo para que observen la clase de basura que tenía que escribir en mis cuadernos de ética. Lo hago por morbo, pero es un párrafo sumamente misógino y anticuado (las mayúsculas son del libro):

El varón es más práctico, más objetivo, y su orgasmo tiene origen preponderantemente FÍSICO; puede sentir el mismo placer haciendo el amor
con una jovencita, con una mujer madura, con una amiga, con una desconocida, manoseándose mientras hojea sus revistas; la única diferencia entre uno y otro evento estribará en que algunos le producirán mayor excitación, pero al momento de llegar al clímax se convulsionará de igual forma en todos los casos. En cambio, la mujer es más idealista y sentimental. Su orgasmo tiene origen fundamentalmente PSICOLÓGICO, así que accede a las seducciones del hombre no por el placer FÍSICO que ello le reportará sino por cuestiones MENTALES: enamoramiento, deseo de ser aceptada, vanidad. A ellas les gusta sentirse admiradas, amadas, deseadas; les agrada que perdamos los estribos por su causa, que las conquistemos y les demostremos cuánto estamos dispuestos a hacer por poseerlas

Resultado de imagen para juventud en éxtasis