Desayuno de balas, de Estrella Escobabedo

Espléndido descubrimiento precoz, Desayuno de balas de la joven Estrella Escobabedo resulta una sorpresa inesperada: podríamos hablar de una nueva forma de leer la novela del narcotráfico, un nuevo género que será sin duda todo un éxito en ventas: literatura para el desayuno. Clara referencia a Desayuno en Tiffany’s de Truman Capote, en el cual se reinterpretan míticamente los aspectos urbanos y la asfixia mundial con la violencia contemporánea y el ambiente típico de El señor de los cielos.

En esta deslumbrante primera obra Escobabedo a través de una prosa legible, transparente como el agua purificada, enlaza el tema irreductible de la traición y el asesinato justo en el cotidiano momento del desayuno. Sin duda la simbólica referencia del Zucaritas Choko Krispis en medio de los tiroteos y las ráfagas de balas representarían un mundo en el que hasta la más cálida escena de la vida es violentada por el sistema social en el que hemos vivido: Escobabedo perfila toda una crítica a nuestra sociedad no sólo en nuestra sufrida ciudad con polvo de desierto en los ojos, sino de todo el universo.

Una vibrante novela que explora los entramados destinos de quedarse sin leche para el cereal, sin café para el insomnio, porque las balas entran por la ventana, por debajo del suelo, por el retrete del baño, por la puerta trasera, por los espejos, por el algodón de las almohadas. Una literatura en fin donde las letras del libro arden frente a la verdad como los huevos con tocino que quedan solitarios sobre el techo mientras el entrañable detective decide averiguar cuál capo del cartel más poderoso de Ciudad Equis ha asesinado al Tigre Toño. Un deleite, una delicia, una sabrosura, emocionante, sincera, melancólica, trágica, melodramática, graciosa, chistosa, tierna, conmovedora, esencial; sin duda Desayuno de balas se trata de uno de los próximos clásicos de la literatura mexicana al nivel de Fernando del Paso.

Finalmente confío en que Escobabedo regresará en una secuela digna al entrañable y misógino detective Frutilupis. Esperamos con degusto su próxima aventura cultural.