Modern Times

Fe en la errata: Dado que yo no soy asiduo a nada más que a la literatura y la literatura en sí como fin universal de la existencia del hombre en crisis, le pedí a mi amigo, el Cínico de la Nostalgia, que me escribiera una reseña sobre Tiempos Modernos, mientras me quedaba aquí en mi Taberna de Platón. Yo le comunico al Cínico si acaso su palabra alarmó a alguien presente, si alguna de sus oraciones resultaron ofensivas, et caetera. Cualquier crítica es bien recibida. Digo, dudo que a un cínico le interese saberlo, pero yo le aviso. Sólo pido que se recuerde que aquel que esté libre de piedras que tire el primer pecado:

¡Qué tal! Soy el Cínico de la Nostalgia, yo lo recuerdo para que tú lo vuelvas a ver… Ah, el gran Charlie Chaplin, el mejor actor cómico, productor, guionista, músico; el mejor entrenador de perros, regateador en tiendas de empeño, experto en silbidos, vagabundo paréntesis literato, sobre todo vendedor de la tierna risa; también destacado astronauta, doctor, bombero, policía, detective, mafioso, estrella de rock, creador de la Wikipedia, fundador de Google, segundo Mesías, y, at last but not least, profesor de literatura. Oh, cierto, y director de cine. También se le conoce por haber podado El Padrino. Anécdota hilarante puesto que (según cuentan, por accidente) le pasó la podadora a la edición especial del clásico de Coppola, que transmitían por el canal 22, puesto que sus hijos le cambiaron a su programa favorito. Eruditos especializados en el tema afirman que la película de Coppola quedó mejor. Este ejercicio de la poda, propio de las hartes de la herbolaria,tan relevante para las artes que inspiraría a Pérez-Reverte para poder el Quijote sin la misma gracia.

Sin duda su mejor creación fue el personaje del Chavo (creó a Chespirito en sí), seguido del Chapulín Colorado. Empero Charlot no se queda atrás. Simpático vagabundo con un extraño gusto por los sombreritos de copa, los bastones delgados, los trajecitos, las muequitas y ese bigotito del cual es mejor no hablar: sólo comentaré que es el ejemplo histórico de la antítesis.

Modern Times es la última aventura del entrañable Charlot. Por cierto, si alguien lo ha visto, díganle que Chaplin lo está buscando. Nos situamos en el USA de la depresión. La primera escena nos presenta al personaje ambiental, es decir, el tiempo, y nos dispara varias significaciones interpretativas que sería mejor no polemizar: digamos que el tiempo lo abarca y lo cambia todo, además de ser la substancia pura de la cual está hecho el mismo Todo, desde el principio. Luego aparece Charlot desesperado, ahora en el traje mugroso de un trabajador inmerso en una rutina angustiante. Es una máquina programada viviendo en una miserable crisis capitalista. Dicha cotidianeidad laboral lo vuelve loco. Abro un paréntesis aquí para escribir que esta dualidad que contrapone modernidad con mano de obra es maravillosamente presentada por los efectos de sonido enfrentado al silencio del cine mudo. Al final queda nada más el sincretismo. La mencionada crisis capitalista en USA nos introduce al protagonista femenino (uno de las más entrañables en la historia del cine) que pierde a su familia a causa de la propia crisis. Su única salida es el vagabundeo que la llevara a cruzarse con un Charlot tratando de volver a las comodidades de la prisión, ya que encuentra imposible desempeñar cualquier trabajo sin arruinarlo todo. Ambos compartirán una historia de amor preciosa donde no se recurre al melodrama, evadiendo toda cursilería para dar lugar a algo mayor: el amor como modelo de supervivencia en una modernidad que propone robotizar los sentimientos en nombre del capital, cuyo mayor exponente sería una familia institucional promedio, siendo ésta satirizada en una escena donde Charlot y la huérfana se imaginan en la casa ideal, donde hasta las vacas se ordeña solas, como si fueran máquinas.

Como siempre, Chaplin nos presenta con maestría un tema profundo mezclado con una comicidad atemporal, donde lo único que importa, finalmente, es el ser dual (hombre y mujer tomados de la mano) confrontados con una modernidad que impone al yo laboral frente al nosotros libre. Todo esto englobado en el diálogo final en donde vemos a los personajes vacíos luego de alcanzar la dicha en ese sistema capitalista (se agradece la brevedad y la simpleza):

Chica: ¿De qué sirve intentarlo?

Chico: Anímate. No pierdas nunca la esperanza. ¡Ya saldremos adelante!

Una sonrisa última incita a la dicha y la esperanza en tiempos difíciles (tiempos modernos, tiempos de siempre) y una invitación a andar con optimismo el camino hasta perderse en el porvenir. Luego, The End. Se vale llorar y aplaudir como loco frente a una laptop que compramos en Best Buy.

screen

Charlie Chaplin. Modern Times. Año: 1936. Duración: 89 min. Guion: Charlie Chaplin. Música: Charlie Chaplin. Fotografía: Rollie Totheroh & Ira Morgan. Reparto: Charlie Chaplin, Paulette Goddard, Henry Bergman, Chester Conklin.

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