El rostro azul de Joni Mitchell

Así suceden las cosas. El azar, siempre. Fue una madrugada de ocio y las vacaciones aún no anunciaban su despedida. Pese al tiempo libre, dediqué casi nada al entretenimiento visual. Leí poco, vi pocas películas y todavía no salgo de la primera temporada de X Files. Mi madre insistía en que viera una película que Netflix, inusualmente provechoso, le había recomendado. Toda la vida he confiado en mi madre. Tardé algunas semanas, pero aquella madrugada de ocio, cuando las vacaciones todavía estaban cómodas en el gran reposo, vi The Kids Are All Right (Lisa Cholodenko, 2010). Quizá en otro tiempo hable de esta película. Pero una feliz coincidencia puso en la colección de LP’s del personaje masculino un disco que me distrajo del asunto dramático. Portada azul. Una mujer entre sombras. Un nombre que reconocía. Mi curiosidad se transformó en deseo cuando Annette Bening cantó las primeras líneas de “All I Want”. Quedé enganchado. Así suceden las cosas.

Esa misma noche, para curarme el final un poco decepcionante de la película, escuché Blue (1971) de Joni Mitchell. Por lo general uno describe sus experiencias musicales a partir del sonido. Pero en Blue imagino a una mujer que recorre todas las posibilidades de su intimidad a través de los sentidos. Sus palabras construyen espacios, olores, imágenes, cuerpos. La voz se encarga de lo pegajoso o lo melancólico. Quizá en un mal momento, alguien llore en los momentos más críticos de Blue. En este álbum, Joni Mitchell habla de su vida. Lo hace al oído. Es una habitación. Ella y su guitarra. Tú escuchas. Como todos somos la repetición del primer ser, naturalmente sufrimos cuando ella canta sus sufrimientos y alegrías que también son nuestras.

Siento la soledad de la mujer que canta. Pero también su resignación ante la melancolía. Y me resigno ante mi tristeza.

Joni Mitchell me habla de la ruina y la desesperación (el color azul y las sombras regresan a mi mente). Pero describe esos sentimientos desde perspectivas más bien conmovedoras. Durante los momentos más tristes de “The River” o “A Case of You”, frente a la desolación descrita, ella se atreve a contar un chiste, a parodiar algún jingle navideño, a emborracharse a mi lado. Como si en su lamentación hubiese un hálito de esperanza. No todo está perdido.

Por ello, “All I Want” habla desde un principio de la soledad en la que ella está inmersa (“I’m on a lonely road / And I’m travelling”) y de inmediato describe un deseo por liberarse y ser independiente. En el caso de “Carey”, una melodía más alegre y pegajosa, Joni parece rendir siempre tributo a las casualidades y al futuro. Hay en ella una tendencia hacia el movimiento y las contradicciones. Desplazarse al bar, a Roma o Amsterdam. Sentirse atraída por el “mean old Daddy” porque le place y ya. La gente que se hunde en explicaciones me aburre. A Joni también.

“The River”, la mejor canción de disco, es un poema bellísimo sobre la soledad de una mujer en vísperas de navidad. La interpretación vocal de Joni aquí es preciosa y sus palabras logran evocar una pérdida irremediable mezclada con esa sensación de libertarse-escapar: “I wish I had a river so long / I would teach my feet to fly / I wish I had a river / I could skate away on”. Así como transmitir esa sensación de desprecio por ella misma que se me antoja tan sincero, humano: “I’m so hard to handle / I’m selfish and I’m sad”. Me encantan esos momentos donde Joni me susurra la verdad. Para ella, el amor no es dulce sin un dejo perversidad “And he loved me so naughty / Made me weak in the knees”. Me enciendo. Quisiera sentirme así. Pero todas las mujeres que conozco son de humo.

Joni se deshace, su voz como un fantasma.

Suena “A Case of You” y quiero emborracharme con el vino que recorre la sangre de Joni, quiero ser un artista solitario que vive en una cajita de pinturas y buscarla en el bar donde bebe sin mí. Pero con estos versos de ella, nos despedimos:

Me aterra el diablo

pero me atraen los que no le temen.

Recuerdo aquella vez que me dijiste:

Amor es el tacto de las almas.

Claro que tocaste la mía,

partes de ti se desprenden de mí

en estos versos de vez en cuando.

xblue

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