La noche que Lalo Mora salvó mi vida

Ahí estaba yo. Otra vez borracho, qué vida la mía. Borracho como cada fin de semana. Dispuesto a entregarme a la soledad y otra cerveza. Entonces sonó a lo lejos cierta voz. Una voz hermosa, un ángel perverso. Todo es por calmar este amor que traigo. Si Baudelaire hubiese nacido en el norte de México, formaría parte de una banda norteña. Estaba sonando una rola de las buenas: Dónde iré a parar con mi pobre vida. La confusión. No sé si era la potencia de las palabras o la soledad que me cargaba. Y dejé de beber y me puse a llorar porque me acordé de mi fracaso en el amor. Con esta tristeza que siempre me mira.

Vas derrotado corazón. He aprendido a darle nombre a mis dolores. Si guardo un corazón roto, digo: Aguanta corazón no seas cobarde. Los que tenemos un corazón que no nos pertenece. No sufres solo tú si no los dos. Hay un momento en las borracheras en que se hace un poderoso silencio. A veces es interrumpido por alguien que bebe. Otros lloran silenciosamente. Se está muy solo entre amigos. Una colección de ojos rojos, miradas cabizbajas, gente que se duerme porque la tristeza es muy grande. Las canciones de Lalo y Javier. Donde quiera que he de ir la he de llevar.

A veces en sus canciones, Lalo se degrada a sí mismo: el culpable de amar es él. Aviéntame, si es que ya en tu vida yo no valgo nada. Todas estas rolas transmiten culpa. La culpa de amar, pecar, sufrir. El sentirse culero, pues. Nos equivocamos porque deseamos: Por tus besos no me importaría llorar. El dolor se siente rico. Me acuerdo de tus labios. Lloro. Siento culpa. Todo lo que beso se va. Hoy ni nunca te voy a fallar. El llanto, como el amor, merece absoluta discreción. Lo callaré, nadie lo sabrá, tu amor guardaré siempre aquí en mi pecho.

Lo siento, Lalo, me acordé de ella. Como todos los fines de semana. Hasta en la tumba te sigo amando, si quiere Dios. Amor constante más allá de la muerte. Solo si Dios quiere. El amor se confunde con el pecado, dejarse llevar por el cuerpo, por el amor mismo. Si pecamos por amarnos lo hemos hecho. Hay pasión, hay locura. Y para Lalo eso es algo que se carga desde el nacimiento. Nací para quererte con locura. El pecado es verbal. Atribuirte el sentido de las cosas. Te amo porque eres más grande que Dios. Eres mi Dios, eres la luz de mi existencia. Te amo porque eres el amor. Eres amor que con su fe me das la vida. Muero porque no muero: de todo esto queda nada, salvo el recuerdo.

Unidos como cadenas, eslabón por eslabón. Estoy enamorado de quien pienso cuando escucho estas canciones. Sufriendo una agonía siempre voy por culpa del amor que yo te tengo. Es una derrota que tiene nombre y apellido. Que nadie cruce la puerta de mi derrota.  Que nadie sepa de mí. Una persona que nunca perdió su libertad para amar. Recuerda que fue nuestra decisión amarnos sin perder jamás la libertad.

He aprendido a ponerle palabras a mi amor gracias a Lalo Mora. En eso no quedamos, corazón. Me acuerdo de ti, aunque ya no estés aquí. Cuando hablábamos de los borrachos en las cantinas. Mi Dios me dio el amor para quererte. Cuando te decía que en esos bares los amantes más felices son los que esconden las manos en los bolsillos traseros del otro y mutuamente. De este mundo sin ti no quiero nada. Pero el mundo está sin ti y la vida sigue. Todas las cantinas donde nos besamos y bailamos y bebimos están cerradas. Nadie hay guardando las manos en los bolsillos traseros del otro. Nadie está susurrando al oído de la persona amada mientras los acordeones suenan en las bocinas. Nadie está bailando pegadito y lentamente. Ya no quiero nada. Solo seguir escuchando. Que venga la muerte y que me lleve. Que venga Lalo Mora y me salve de mí. Me voy a olvidar del mundo: también de ti.

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