Don Quijote de la Mancha o breve crónica de una lectura

Esta no es una reseña. Siquiera un ensayo. Tal vez un análisis… No hay nada significativo que yo pueda agregar. Sólo la anécdota, mi experiencia. Aquí pienso con sinceridad. Don Quijote es quizá una de las pocas obras que ha conocido la experiencia de la trascendencia; obra que no solo magnificó un género literario sino que lo reinventó; obra que superó lo insuperable al escribirse una segunda parte mejor que su antecesora, compleja, estupenda, tal vez el mejor libro de la historia de la literatura en español; obra en la que la sola bibliografía crítica es capaz de llenar una habitación completa (lecturas que se vuelven libros, que dialogan con el texto, que se siguen y se seguirán escribiendo); obra que asimismo se ha convertido en una dialéctica en el arte puesto que existen poemas, cuentos, otras novelas, pinturas, canciones dedicadas a ella. Y aún pese a todo lo escrito aquí, también veo que es una novela que espanta. Al compartir mi experiencia con amigos y colegas, veo que tenemos algo en común: se nos resistía; estábamos obligados a comprender una obra maestra absoluta que siquiera habíamos leído. No es el lector quien establece un juicio crítico, sino que en Don Quijote la propia escritura pone a prueba al lector; ya sea por el lenguaje arcaico, por las infinitas referencias e intertextualidades, por el tema. Y aquí doy inicio a mi crónica.

En 2013 leí algunos capítulos pero nunca regresé a la obra. Reconocí una risa cómplice mas nunca emití una opinión que pasara del “me gusta”. Dos años después, en 2015, me obligué a entrar a un Seminario sobre Cervantes, enfocado sobre todo en Don Quijote y, después de haber sufrido varios intentos fallidos por acercarme a la novela otra vez, dijo: es ahora o nunca. De esta manera, a través de una clase en la universidad, pude leer las dos partes de el Quijote, además de establecer interpretaciones críticas y acercamientos teóricos bastante interesantes. Agradezco que nunca se me hubiese impuesto su lectura en la secundaria puesto que de este ejercicio nace el miedo a la lectura de muchas personas. Asimismo, no estoy a favor de las famosas “podas” que se han hecho para lograr que los jóvenes se acerquen al texto.Confío más en la capacidad lectora de los niños que en aquella habilidad pseudoestilística de estos “podadores”.

Me tomó cerca de tres meses concluir la novela y, admito que desde 1984 no me sentía tan triste por terminar un libro. En mi caso el ejercicio de la lectura es más apresurado: pretendo terminar rápido (pero con ritmo) los libros porque hay una lista infinita que espera su lugar. En este caso me tomé mi tiempo y disfruté a detalle una obra maestra. Ese momento íntimo en que cierras un libro pero sabes que eres bienvenido cuando quieras. Ahora veo en esta novela lecciones, para ejercer la crítica de un momento de la historia como para aprender a escribir. A veces regreso a algunas partes para aprender de el maestro porque es reglamentario volver a Cervantes y su Quijote. Explico mi juicio general con una simple pregunta: ¿En qué otra obra se elogia el error, los tropiezos del escritor, los errores? Los descuidos de Cervantes se reciben como los pecados de Dios: poco importan puesto que llegan de la providencia.

donquixote

Siento que la mayor virtud del texto son sus apologías: éstas pretenden la liberación del ser. Cervantes, con un severo ojo crítico, está profetizando la llegada de la deshumanización a través de un foco externo. Don Quijote es deconstrucción, ya que se atreve a soñar con un ideal en un mundo insomne y robotizado. Sus enfrentamientos son con máquinas, con reglas, con el establecimiento del orden. Entonces, en primer lugar, la primera apología en esta novela es el sueño de la locura. Es una obra que nos expone lo inverosímil pero conmovedor en el acto de soñar, de vivir dentro de un mundo donde se es, en cierta forma, libre. Por otra parte, dentro de este contexto histórico en donde la novela como género no era tomada en serio y se encontraba por debajo del teatro y la poesía, Cervantes realiza y explora todas las posibilidades del lenguaje hasta perfilar una apología de la novela moderna. Tomó un género considerado de entretenimiento y lo exprimió hasta las últimas consecuencias: lo dije antes, hizo una reinvención a través del juego con el mismo lenguaje, con las estructuras, con el espacio, con los narradores y con sus personajes. Y finalmente, quizá la más grande lección, al menos la que más me conmueve, es la que trata del tema de la risa… Ésta, en aquel contexto, era recibida de manera despectiva. Se consideraba grotesca, baja, al estar vinculada con esta idea de lo terrenal, que asimismo estaba relacionado con el demonio… Al reírnos se deforma nuestro rostro, nos volvemos feos. Pero nos curamos también: nos sublimamos. Este fenómeno es explorado por Cervantes y realiza lo que a mi parecer es la apología absoluta de la risa. Sinceramente creo que existen pocos libros que hagan reír como en el caso de Don Quijote. No puedo nombrar siquiera cinco ejemplos de libros para reír. Hay claro libros para sonreír, para humillar. En Don Quijote no veo, como se piensa, una risa que ridiculice a los personajes. De hecho, la risa en el Quijote es tan efectiva porque está vinculada al proceso de defraudación trágica: la risa nos sorprende porque ocurre en momentos de tensión, donde Quijote y Sancho Panza están en peligro. Hay una posibilidad de muerte. Pero lo que se ridiculiza es la misma acción y en cierta forma resulta un alivio. Puede ser cierto que en algunas partes Don Quijote y Sancho sean burlados tanto por el narrador como por sus acciones, pero insisto en que no se ofende ni destruye al personaje. El humor está más cercano a lo inesperado del absurdo.

Imagino que Don Quijote de la Mancha es una novela que crece con uno mismo. De esas novelas que siempre ofrecen algo nuevo, una imagen, un detalle. Más que un simple libro de chistes, es una aventura sobre la vida donde la risa y la lágrima forman parte de un mundo conducido por la modernidad hacia el vacío: ahí no existe la posibilidad de soñar, de ser un héroe, las más grandes locuras del pasado.

Kundera apunta que con Don Quijote Cervantes describe el perfil del ser en el nuevo mundo moderno: Cervantes, entre otros, inventó al mundo moderno. Visto de esa manera, don Quijote y Sancho Panza combaten no sólo contra los monstruos de la tecnología y la ilusión, sino que su camino desemboca en la derrota del primero: su gran tragedia es dejar de soñar, quedar cuerdo.

90e161a352054fe6e4ac1e89fa9ff6f5

(Advertencia: no sigas leyendo si no conoces el final de la segunda parte.)

La muerte de Quijote y Alonso Quijano, seres paradójicos, mas complementarios, es la muerte colectiva de la novela: Don Quijote muere acompañado de sus amigos, aquellos quienes lo acompañaron en todas sus aventuras, quienes compartieron su locura, su risa, sus hechos. Aquí la última risa de la obra, la risa que convive con las lágrimas, la risa que produce paz, la risa de la catarsis. Los personajes y el lector ya no son los mismos, han sido cambiados por don Quijote. La última ironía es que Alonso Quijano, el bueno, muere cuerdo, deja de ser un personaje literario y de inmediato entra en la agonía; en cambio aquellos quienes lo rodearon entran ahora en el mundo de la locura literaria: es decir, sueñan. Ahora son capaces de cambiar al mundo a través de sus sueños. Al morir don Quijote, sobrevive el ideal del caballero, que tanto defendió. Es casi una muerte mística. Al morir Alonso Quijano surge de sus despojos la resurrección no sólo de don Quijote, quien vivirá en el corazón de la humanidad per secula secularum, sino la idea de la literatura, del arte mismo.

tav001