Estrella distante, Roberto Bolaño

I. A Roberto Bolaño le pasa lo mismo que a su tocayo mexicano: muchos le rinden un culto casi divino y otros lo detestan con odio jarocho. Creo que yo me encuentro entre los primeros, aunque no tan divino es mi culto. La figura de Bolaño me interesó por su relación con el infrarrealismo, tema que había eligido para mi tesis —y que abandoné de inmediato—. Como poeta… bueno, es otra historia. Interesado, algunos amigos me comentaban: “Lee sus novelas y sus cuentos; lee Los detectives salvajes; lee 2666”. Así que existe una lista dedicada solo a la literatura de Roberto Bolaño que por fortuna se ha hecho más pequeña. 2666 me abruma en tamaño y no la he leído (ya he ofrecido mi perspectiva sobre los libros gordos). La primera, en cambio, es una obra maestra que sin embargo en ese entonces dejé para después (y la contradicción a mi paréntesis anterior). Paso a una digresión personal. El 70% de mis lecturas parte de recomendaciones y comentarios. Esto porque me gusta comentar y dialogar mis ideas sobre lo que he leído. El otro 30% nace de mis intereses; pero sobre todo del azar. Estrella distante pertenece al último grupo. Debo aconsejar que si existe una novela para descubrir a Bolaño recomendaría esta.

Resulta obvio apuntar que el tema favorito de Bolaño, y también de esta novela, es el de la literatura (sobre todo la poesía). Podría decirse que siempre habla de sí mismo, de sus experiencias en el mundo literario: su oscuridad, su supervivencia, su vida en la bohemia, su vinculación mística con el verso. En su obra se vive de la literatura y todos los temas secundarios, como el amor y la muerte, giran en torno a los libros y a las lecturas de esos libros: el ejercicio de la crítica, el tallereo y la edición, la pobreza…  En Estrella distante, sin abarcar a toda una generación de amigos poetas y retratar una troya literaria con su debida reconciliación simbólica como lo hace en Los detectives salvajes, Bolaño ofrece un panorama precioso sobre el ejercicio de la poesía en latinoamérica (son mencionados Enrique Lihn, Jorge Teillier, Nicanor Parra y hasta Octavio Paz), la experiencia de los talleres literarios y las posvanguardias (Bolaño elabora una parodia de éstas). Cada listado de autores debe considerarse puesto que existe una sabiduría en la recomendación: aquí hay joyas imperdibles y ahora poco leídas como Jorge Teillier.

Ricardo Piglia señala que una buena historia contiene en su ser una trama secreta: es el Iceberg de Heminghway en donde se sugiere una profundidad escondida en el lenguaje. Bolaño confirma esta tesis de Piglia y hace en cada una de sus obras lo posible para explorar la historia oculta. En su caso es el contexto de la dictadura de Pinochet: de cierta forma, al ocultar el terror histórico el narrador la niega pero no la olvida. Me asusta más la dictadura retratada por el narrador de Estrella distante que la dictadura de Zavalita en Conversación en la catedral: Aquí todos los personajes se ven afectados indirecta o directamente por la injusticia del poder: el miedo se sugiere y la posibilidad de la muerte es más bien una sorpresa. Ya no pueden ser los mismos, regresar a una vida normal: están jodidos, en palabras de Zavalita. Pinochet los jode. Incluso a los que cumplen sus caprichos: La estrella distante, un poeta maldito y piloto, efigie del misterio, seducido por el mal y lo efímero, será el puente donde se vinculen la violencia y la muerte con la poesía y el narrador: él hace de sí mismo dos hombres que se complementan en efímeros versos que hayan hogar en las nubes y los asesinatos que asimismo son una confirmación de una poética extravagante: sus blancos son compañeros de taller, hermanos poetas.

Hermana menor de Los detectives salvajes (Arturo Belano es el presunto narrador de esta pequeña novela) Estrella distante resume en forma precisa toda la poética de Roberto Bolaño: la experiencia literaria, la reflexión sobre el bien y el mal, una estructura compleja y bien ejecutada, mas no como en sus últimas novelas.

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(Hay una discusión sobre las portadas de Anagrama, consideradas de las peores. Admito que algunas son terribles, pero me espantan más las de Alfaguara… pobre Bolaño…)

II. Ahora bien, quisiera concluir con una reflexión sobre las primeras líneas de este texto acerca de la sobre e infravaloración de Roberto Bolaño. En los años que vienen se seguirá hablando de él, puesto que las editoriales no lo dejarán en paz: es un escritor de culto que vende bastante. De ahí que algunos críticos y lectores lo traten como un escritor sobrevalorado. Y justo, decir que Los detectives salvajes es la novela que Borges hubiera querido escribir ya me parece exagerado. Pero a mi juicio, Bolaño es un gran escritor anclado a un solo gran tema: la literatura. Su estilo desenfrenado y rebelde apunta a una ilusión de libertad que fascina: provoca el estímulo de la escritura, a la imitación de su poética. Además su importancia en el movimiento infrarrealista también le da un lugar, quizá menor, en la historia de la poesía mexicana: se atrevieron a desestabilizar, sin éxito, al movimiento de Octavio Paz; pero las anécdotas del grupo parecieran ser más trascendentes que su calidad en el ejercicio poético. Aún hace falta estudiar la poesía infrarrealista, dejando fuera la fascinación por la actitud de Papasquiaro y el culto divino a Bolaño: es decir, un estudio crítico, cercano a lo que intentaron Gabriel Zaid y Heriberto Yépez sobre la obra de Papasquiaro. Uno de los dos tiene razón. No diré quién.

Por último, algunas cuestiones polisistémicas. Alfaguara, quien desbancó a Anagrama, editará próximamente algunas obras póstumas que Bolaño no quiso publicar. Nunca he confiado en lo póstumo puesto que es un ejercicio mercadotécnico que, si bien en ocasiones adquieren un valor trascendental (el caso de 2666), en otros se utilizan para sacarle dinero a los lectores más ingenuos: gente que compra cartas para subrayar frases de amor. No puedo elaborar un juicio crítico sobre lo que se publicará en el porvenir; quizá sean grandes libros o al menos obras decentes, publicables; quizá sean un jugoso cheque para editoriales y herederos del profanado Bolaño.

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