Estrés post-traumático colectivo, Valeria Tolentino

Las manos de la nostalgia

En el centro de Ciudad Juárez, frente a las manos de Juanga y el exiliado Lucifer, hay un poema que reza: “Juárez es nostalgia”. Ciertamente esta frontera, por su condición bordeña, representa un espacio idóneo para la nostalgia. Nacimos de migrantes. En nuestras repisas hay espejos que nos llevan hacia el pasado, árboles de otras ciudades, caras de otros tiempos. No sé en qué medida la nostalgia pueda ser una forma de trauma. Juárez es nostalgia porque es una ciudad de paso, el ritmo urbano palpita así, cruzamos y nos dejamos cruzar, siempre estamos extrañando algo, siempre nos está doliendo algo, siempre estamos partiendo hacia algún sitio. La nostalgia es el único dolor que se relaciona con el hogar. Con frecuencia la vinculamos con una tristeza causada por la imposibilidad de regresar a casa. Es un dolor espacial y externo. Podemos pensar que en Juárez la nostalgia resulta traumática porque nos enferma e invade la intimidad, el espacio más sagrado. Si tuviera que situar esta forma del dolor, la pondría en las manos.

A la luz de esto, la violencia nos ha hecho extrañar el hogar desde el propio hogar. La ciudad está aquí, la llevamos dentro, pero al mismo tiempo está lejos. Como resultado, transitar, recorrer y habitar Juárez se traduce en un acto anónimo de resistencia política. A su vez, nos hemos contagiado no solo de nostalgia sino de ciertos traumas urbanos que en cierta manera han construido tanto nuestra identidad como la identidad y arquitectura de Juárez.  Estrés post-traumático colectivo, de Valeria Tolentino, no busca exhibir estos traumas abiertamente, sino abrir la mirada a los territorios de lo cotidiano, las costumbres del día al día, el tránsito por las calles, la supervivencia de las personas.

La mirada de Valeria Tolentino está interesada en cómo las espacialidades son significadas por sus personajes. Estos aparecen distraídos, cabizbajos, pensativos. Les aqueja una melancolía moderna. Nunca miran al lente. No se saben observados y por ello hacen cosas sin pensar que alguien les observa o les fotografía. Hay en ello una soledad inquietante porque se antoja natural y compartida. Los escenarios y situaciones que logra captar Valeria transmiten una tristeza tranquila y singular. Pienso que a veces no son personas los protagonistas de estas postales, sino los mismos espacios deshabitados, su desnudez metálica, un abandono poético donde Valeria nos comparte la belleza de las cosas simples, la esencia mágica de la que está hecha la nostalgia de todas las ciudades.

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Este fue el texto de sala de la exposición Estrés post-traumático colectivo, de Valeria Tolentino, realizada el 12 de marzo de 2021. Pueden visitar el trabajo fotográfico de Valeria aquí.